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El autismo es una enfermedad que se desarrolla más en los niños que en las niñas y que tienen diferentes niveles de intensidad dependiendo tanto del nivel de coeficiente intelectual como de la capacidad de comunicación verbal.
Se desconocen cuáles son las causas del autismo infantil pero se intuyen algunas de ellas:
Muchos expertos consideran que el niño autista es así por no haber recibido cariño en la infancia, el comportamiento de sus padres puede haber sido muy frío o tal vez con demasiado interés en que el niño estuviese rodeado de un círculo intelectual únicamente.
También se cree que existe alguna base neurológica pero esto no está demostrado aún al 100%.
El exceso de secreción de serotonina en las plaquetas es mayor en los niños autistas, lo que tal vez también podría ser un indicio.
El pequeño no se relaciona
Un niño autista tiene la mirada perdida, pero sin embargo se puede apreciar cierta intensidad en ella.
Cuando son muy pequeños se puede observar que no se relacionan con su entorno, no siguen a su madre con la mirada cuando le están amamantando e incluso realizan ruidos mecánicos y constantes en el momento en el que se les da de comer.
Según va creciendo y desarrollándose, una de las características de estos niños es que no hablan. No identifica al resto y tampoco se relaciona. Incluso puede llegar el momento en el que surjan conductas agresivas que pueden ir dirigidas contra sí mismo.
Otra característica es la de realizar movimientos de forma constante y repetitiva, como girar sobre si mismo durante un buen rato, mover durante cierto tiempo un brazo de la misma manera etc.
Síntomas habituales
Los síntomas más comunes para saber que un niño es autista son los que vamos a comentar a continuación:
- Incapacidad para reconocer la existencia o de los sentimientos de los demás.
- Nunca busca consuelo en los demás cuando se encuentra triste o afligido.
- No tiene capacidad de imitación.
- Ausencia de relación social.
- No se comunica por las vías adecuadas.
- Trastornos en la comunicación no verbal.
- No desarrolla la capacidad de imaginación.
- Anomalías en el lenguaje.
- Obsesión irracional por seguir rutinas sin perder detalle.
- Solo es capaz de centrar su interés en una sola cosa.
El autismo no puede curarse. Y aunque ya hace muchos años que se descubrió, aún no se conoce qué es lo que lo provoca, por tanto no se conoce el tratamiento que lo cure.
No es culpa de nadie y los padres no deben pensar que es su culpa, la única solución es ponerse en manos de un profesional y darle todo el cariño del mundo.
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