
Importancia de la relación madre-bebé
La lactancia del recién nacido crea un vínculo muy especial que el bebé sólo tendrá con la madre y que no logrará nunca con ninguna otra persona.
Para iniciar la lactancia del bebé es importante tener en cuenta una serie de cosas y unos pasos a seguir.
Inicio lactancia
La subida de la leche al seno materno no se produce inmediatamente, sino que tarda alrededor de tres días después del parto. Lo que se segrega justo detrás del parto es el llamado calostro (una secreción amarilla que contiene calorías y componentes inmunológicos para proteger al bebé).
Se recomienda en general que la alimentación se inicie tras las dos horas desde que el bebé haya salido del vientre materno. Pero es vital ver su comportamiento en las primeras horas de vida, para que él te dé las indicaciones de cuando desea tomar el pecho.
Lo normal es que las primeras horas de vida tenga mucha hambre y que después durante 24 o 36 horas, no tenga interés en cogerse del pecho y duerma casi todo el día, para volver a continuación al estado anterior.
¿Cuál es la posición más adecuada?
Una posición incorrecta a la hora de dar el pecho facilita no sólo la succión del pecho por parte del bebé, sino que los pezones no se irriten, ni sufran mastitis o tumefacción mamaria.
El cuerpo del recién nacido debe estar con la cabeza y los hombros frente al pecho de la madre, de tal forma que su nariz quede a la altura del pezón. El pezón lo deberá dirigir la madre hacia el techo de la boca del bebé para que su lengua quede debajo del pezón.
Hay que procurar que en todo momento la nariz quede libre para respirar y que su cuello no quede ni demasiado flexionado, ni hiperextendido.
La madre ha de estar en una posición cómoda en todo momento, porque sino la alimentación del pequeño se hará más complicada.
Si puedes sujetar la mama con la mano ayudarás a que el recién nacido tome la leche más fácilmente. Para ello, coge el pecho por debajo dejando el pulgar por encima (¡pero alejado del pezón!).
¿Cada cuánto se le debe dar el pecho?
Durante los primeros años de vida del pequeño no será posible realizar un horario normalizado y simplemente se deberá alimentar al bebé cuando lo pida.
A partir del tercer día, la ingesta de alimento debe adaptarse a la forma de succión del bebé, a la composición y cantidad de leche materna que ésta posee y a la cantidad de hambre que el pequeño tenga en cada momento.
No obstante si el bebé succiona más de 30 minutos en cada pecho o si tiene continuamente hambre, eso implicará que hay un problema en la producción de leche o en la succión, ante lo que deberemos consultar con un especialista.
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