
Foto de la web: madreshoy.com
Los bebés están acostumbrados al agua, no en vano pasan nueve meses flotando en líquido, por eso se encuentran tan bien en este medio.
La matronatación puede ser la actividad ideal para que hagan sus primeros pinitos en un piscina, ellos estarán encantados y además compartirán ese momento de felicidad junto con su mamá.
En esta actividad, el papel de la madre o del padre resulta fundamental. A través de las indicaciones del profesor que guía la actividad, los padres deben ser participes y hacer que el bebé se sienta completamente seguro.
La relación que se producirá en el agua reforzará enormemente el vinculo entre la madre y el bebé, convirtiéndose ésta en una experiencia única.
En las clases de matronatación
Cada clase es diferente según el lugar donde se llevan a cabo. Lo habitual es que su duración sea de aproximadamente entre media hora y tres cuartos, variando los ejercicios de resistencia y reflejos del más peque. En las clases se utilizan también materiales como pelotas o las tablas apropiados para la edad de los bebés que asisten a las clases.
Lo ideal es comenzar con estas actividades aproximadamente en el cuarto mes de vida, ya que es entonces cuando acaba el proceso de maduración del sistema inmunológico del bebé y los riesgos de resfriados y de enfermedades como la otitis, se reducen notablemente.
Más beneficios, menos riesgos
Mientras nos encontramos en la piscina, habrá que prestar especial atención el los sustos que se pueda llevar el bebé. Si el pequeño sufre alguna experiencia desagradable es probable que se le genere algún tipo de fobia con el agua y lo que estamos buscando es todo lo contrario, que el pequeño se sienta completamente a gusto con este medio.
Durante muchos años el Comité de Medicina Deportiva y Entrenamiento de la Academia Americana de Pediatría se negó a que los niños menores de 4 años recibieran clases de natación, ya que suponían que tanto los riesgos de la matronatación como la posibilidad de que el niño enfermase o se produjese algún tipo de intoxicación hídrica unido a la falsa sensación de seguridad que podría hacer que los padres se descuidasen en la atención de sus hijos al verles capaces de nadar y defenderse en el agua resultaban altamente perjudiciales para el bebé.
Sin embargo desde hace un par de años esa idea ha cambiado radicalmente y el Comité ha considerado que los riesgos pueden ser evitados a través de diversas medidas de precaución seguridad, mientras que los beneficios son mucho mayores que los posibles riesgos.
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