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El blog de las madres primerizas

Archivo por Enero, 2010

El camino para criar a un niño

por Laura Rivero Enero - 28 - 2010

Foto de la Web: bebesmundo.com

Foto de la Web: bebesmundo.com

En cuestiones familiares, no siempre el pediatra tiene la última palabra. El instinto materno es muy fuerte y sabe cómo actuar.

A pesar de los consejos, las peleas y los tabúes, son los propios padres los que eligen el modelo de crianza que más se ajuste a ellos y a su propio hijo. En la crianza, no hay consenso, el objetivo máximo es el bienestar del niño.

Las modas en crianza y pediatría

Aceptar una u otra cosa, hacer que los niños duerman solos o compartan el lecho, acostarlos boca arriba, abajo o de costado, bañarse con ellos o no, ponerles zapatitos desde bebés o no, darle pecho hasta los seis meses o hasta los dos años, darles comida a los 4 o a los 6 meses, todos son temas de discusión constante que pasan por distintas modas.

Cierta corriente se hace más fuerte y se impone en un momento dado, apoyada (o no) por estudios, investigaciones, numerosas opiniones, y muchas mamás (especialmente las primerizas) solemos acatar lo que el pediatra de turno nos dice sin pensar en que no siempre fue así y que hay otras opciones.

Después, cierto médico muestra un estudio revelador sobre lo mal que hace esa actitud que se creía correcta y las cosas cambian, por un tiempo.

Cómo elegir la mejor opción

Todas queremos lo mejor para nuestros hijos, pero lo mejor no siempre es lo que nos viene impuesto. Tampoco hay una única respuesta. Lo mejor es lo que nosotros, como papás, creemos, aceptamos y vemos como beneficioso para nuestros niños.

Si dormir con nuestros hijos nos molesta y nos irrita, no hay que hacerlo, por más que tal pediatra diga que es la única forma de dormir. De la misma manera, aunque proliferen las opiniones en contra del colecho, si eso es lo que nos parece mejor como papás, no está mal aceptarlo y llevarlo a cabo.

Cada pareja debe decidir, de acuerdo con sus propias convicciones, cuál es el camino que seguirán. A medida que los niños crezcan y se vayan planteando los desafíos, irán marcando una línea de crianza única y particular.

Siempre que se tome una decisión, debe ser basada en el respeto al propio niño y a la pareja, y fundamentalmente, los papás deben estar convencidos de que es lo mejor. Cuando los padres dudan de sus propias normas o las cambian constantemente es cuando se generan los conflictos en el niño.

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La desnudez en la familia

por Laura Rivero Enero - 20 - 2010

Foto de la Web: elle.es

Foto de la Web: elle.es

La desnudez en casa es uno de los temas más controversiales en cuestiones de crianza. Hay quienes creen que desde los primeros años los cuerpos desnudos de papá y mamá se deben vedar completamente al niño, mientras que otros no le ven nada de malo.

Mamás, papás y hasta especialistas tienen opiniones encontradas, por lo que la mejor decisión es la que tome la familia a conciencia.

El contacto en los primeros meses es esencial

Durante los primeros meses de vida, el bebé requiere del contacto directo con el cuerpo de sus papás. Esto es normal y saludable para él. Necesita ser tocado, abrazado y besado, sentirse querido y protegido por sus progenitores y el baño es un momento muy oportuno para este contacto.

Pero a medida que los chicos empiezan a crecer, a hablar y a observar con mayor atención, aparece la pregunta: ¿hasta cuándo es bueno bañarse con los niños?

Dónde está el límite

La respuesta no es simple. Muchos pediatras y psicólogos infantiles desaconsejan bañarse con los niños mayores de dos años porque se debe evitar “erotizar” al niño. Los pequeños van desarrollando su propia identidad sexual, construyendo sus fantasías y deseos, se tocan, les gusta, miran a otros, quieren tocarlos.

Esto es normal y forma parte del desarrollo psicosexual, pero los padres no deben satisfacer estas curiosidades ni convertirse en el objeto real de deseo de sus hijos.

Para otros, en cambio, responder a las dudas, mostrar las diferencias y explicar a los chicos lo que necesitan saber sobre su sexualidad y la de los otros es más sano. Pero el límite hay que ponerlo en algún momento. A veces es el pudor de los padres, otras el de los propios niños. Entre los 4 y los 6 años, los niños dejan de querer bañarse con los padres y ese es el momento en que hay que marcar las diferencias.

Mi cuerpo es mío

De acuerdo con el desarrollo del niño, en torno a los 4 años aparecerá el pudor y la búsqueda de la privacidad. Los niños requieren su propio espacio para jugar, explorar y conocer su cuerpo sin la intervención de los adultos.

Desde esa edad se les debe marcar el límite. Explicar no sólo con palabras, sino con actos, que su cuerpo es suyo y que no deben mostrarlo ni dejarse tocar por otros. Que tienen que preservarlo y cuidarlo, porque es algo íntimo.

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Dormir con los niños

por Laura Rivero Enero - 15 - 2010

Foto: cuidadoinfantil.net

Foto: cuidadoinfantil.net

Uno de los temas más controversiales en el ámbito de la crianza, es el del colecho, que quiere decir compartir la cama con los hijos.

Hay quienes aseguran que es un acto de amor y están los que lo ven como una pérdida de privacidad o la posibilidad de dañar de por vida al bebé. Las opiniones están divididas y la decisión final siempre la tienen los padres.

Posturas para todos los gustos

En muchos países, durante el primer año se comparte la cama con el bebé. Las razones son varias: facilita el descanso y la alimentación, la mamá está más atenta y segura, el bebé duerme más plácidamente al sentir el cuerpo de su mamá. Esto no es para nada malo porque el niño necesita el contacto durante el día y la noche para crecer sano y feliz.

Muchos sugieren que sea el propio niño el que marque el momento de retirarse de la cama familiar. Esto puede ocurrir espontáneamente entre los 2 y los 4 años, aunque en algunos casos (los menos) no ocurre nunca.

Pero para otros, al cumplir los seis meses el bebé ya debe abandonar no sólo la cama, sino la habitación de sus padres. Para muchas mamás, esto genera angustia y desesperación por no poder estar rápidamente al lado de su hijo. También es común pensar que no se lo va a escuchar si llora.

Se argumenta que el niño debe tener su espacio desde temprana edad y aprender que sus papás tienen también el suyo, y no se deben mezclar.

El instinto que nos guía

Cada adulto tiene su propia personalidad y creencias, al igual que cada niño. Por eso, la decisión sobre compartir o no la cama dependerá de la familia en su conjunto y no sólo de una opinión del pediatra. No está comprobado que alguna de las dos posturas tenga más beneficios o riesgos que la otra, por eso cualquiera sea la decisión, es respetable.

Dormir con los niños puede ser la experiencia más maravillosa o la más terrible, dependiendo de la convicción de los propios padres y del comportamiento del niño. No se trata de forzar situaciones. Si el bebé muestra desde pequeño que quiere dormir solo, se lo debe dejar. Tampoco debemos ir en contra de nuestros propios sentimientos.

Cualquiera sea el caso, es bueno conversarlo en pareja y tomar todas las precauciones necesarias para hacer del sueño un momento placentero y feliz, todos juntos o cada uno en su cuarto.

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El control de esfínteres no es un entrenamiento

por Laura Rivero Enero - 6 - 2010

Foto de la Web: infobebe.es

Foto de la Web: infobebe.es

Cuando nuestro bebé pasa el año y medio, muchos ya comienzan a hablarnos sobre “enseñarle a ir al baño”.

Pero aprender cuándo se quiere o no hacer pis no se logra con un adiestramiento, sino de un desarrollo tanto físico como piscológico. Si nuestro hijo no está en condiciones de retener el pis, por mucho que insistamos y seamos pacientes, no logrará dominar sus ganas.

El control de esfínteres se adquiere

Para ayudar a nuestros hijos, lo primero que debemos hacer es olvidar que el control de esfínteres se aprende. Como parte de la evolución del niño, tarde o temprano está listo para dejar los pañales, pero esto se dará de forma natural, no forzada. Al igual que a los 6 meses no podría caminar por mucho que lo incentivemos, el niño no podrá ir al baño solito hasta que esté listo para hacerlo.

Aunque no es algo que podamos decidir nosotros, sí podemos ir enseñándole poco a poco algunas conductas propias del momento de ir al baño. El niño debe saber lo que es el pis, la caca, el inodoro, qué se hace en él y aprender a lavarse las manos después de ir al baño. La curiosidad por el baño y lo que hacemos allí es un buen signo.

¿Ya debe dejar los pañales?

Existen algunas señales que nos irán diciendo cuándo ha llegado el momento oportuno. El niño que está listo para dejar los pañales debe caminar solo y hasta correr con seguridad, darse cuenta cuando está por hacer o está haciendo pis, permanece seco por lapsos cada vez mayores de tiempo (dos horas o más, se levanta seco de las siestas, etc.), querer usar el inodoro, aunque sólo sea jugando, querer utilizar ropa interior, tener un sentido de lo que es correcto y no.

Es muy importante que el niño tenga conciencia de quién es él y de su cuerpo. Debe entender y utilizar el YO y diferenciar las partes del esquema corporal básico (piernas, brazos, cabeza, trasero, etc.). También debe tener alguna experiencia en elecciones propias, como elegir un juguete o una prenda de vestir y, en lo posible, despedidas previas como el biberón, la cuna, etc.

En un primer momento, el bebé nos avisará una vez que ya hizo. Luego, mientras está haciendo y finalmente, podrá avisarnos con anticipación. Pero entre la primera vez que lo logra hasta la siguiente pueden pasar semanas o meses. No debemos desesperarnos, ya que la mayoría de los niños logran el control por sí solos (sin entrenamiento) entre los dos y tres años.

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