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El blog de las madres primerizas

‘Crecimiento’

Cuando es el momento de quitarle el pañal

por Anabel Ramirez Febrero - 2 - 2010

El momento de quitarle el pañal

No todos los niños maduran a la vez, de forma que no hay una edad concreta para quitarles el pañal; todo dependerá de la maduración del sistema nervioso. Normalmente, a partir de los tres años como mucho, el sistema nervioso ejerce esta función sin ningún problema. Antes de los dos años, por norma general, el pequeño no tiene conciencia de que tenga la vejiga llena por lo que no habría que intentar quitarle el pañal. Algunas de las señales de madurez según Cruz son “cuando tras ponerle el pañal, está seco 2 o 3 horas después. Cuando se pone incomodo con el pañal mojado, o cuando da saltitos o se pone nervioso cuando quiere orinar”. Momento idóneo Normalmente los pequeños empiezan controlando los esfínteres durante el día y tardan algo más en hacerlo durante la noche. Cuando veas que el niño consigue durante varios días seguido no mojar el pañal puedes intentar quitarle este por la noche. Por lo general, si el niño se levanta durante dos semanas seguidas con el pañal seco es el momento de quitárselo e ir viendo como lo lleva. Eso si, si las primeras noches sin pañal el pequeño se levanta con la cama algo mojada no hay que enfadarse con él, es algo normal, por ello es recomendable colocar un protector de colchón. Por otro lado, para evitar que por las noches se puedan orinar, lo mejor es intentar eludir darles muchos líquidos a partir de las 7 de la tarde y, por supuesto, antes de acostarle ir al baño con él para procurar que lo haga antes de acotarse. De esta forma las posibilidades de que durante la noche tenga ganas de ir al baño son menores aunque no improbables. Si el pequeño una vez que le hayamos quitado el pañal todavía se le escapa pis cuando se ríe o está tan concentrado en una actividad que se le olvida ir al baño o bien se pone nervioso por algo, entonces todavía no tiene un control total sobre los esfínteres. Aunque se pase horas seguidas sin mojarse, si en las situaciones descritas anteriormente al pequeño se le escapa algo de pis éste no tiene un control total aunque es un gran paso y con el paso del tiempo lo irá reteniendo totalmente e irá al baño sin ningún problema, por lo que no debes preocuparte. A tener en cuenta para los más peques Es importante que los niños lleven ropa fácil de quitar y cómoda. El razonamiento es que si queremos que vayan al baño la ropa que llevan tiene que ser fácil de quitar puesto que en la mayoría de las ocasiones, sobre todo al principio, el pequeño avisará con muy poco tiempo de que tiene que ir al baño y si su ropa no es rápida de quitar se orinarán encima.

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El control de esfínteres no es un entrenamiento

por Laura Rivero Enero - 6 - 2010

Foto de la Web: infobebe.es

Foto de la Web: infobebe.es

Cuando nuestro bebé pasa el año y medio, muchos ya comienzan a hablarnos sobre “enseñarle a ir al baño”.

Pero aprender cuándo se quiere o no hacer pis no se logra con un adiestramiento, sino de un desarrollo tanto físico como piscológico. Si nuestro hijo no está en condiciones de retener el pis, por mucho que insistamos y seamos pacientes, no logrará dominar sus ganas.

El control de esfínteres se adquiere

Para ayudar a nuestros hijos, lo primero que debemos hacer es olvidar que el control de esfínteres se aprende. Como parte de la evolución del niño, tarde o temprano está listo para dejar los pañales, pero esto se dará de forma natural, no forzada. Al igual que a los 6 meses no podría caminar por mucho que lo incentivemos, el niño no podrá ir al baño solito hasta que esté listo para hacerlo.

Aunque no es algo que podamos decidir nosotros, sí podemos ir enseñándole poco a poco algunas conductas propias del momento de ir al baño. El niño debe saber lo que es el pis, la caca, el inodoro, qué se hace en él y aprender a lavarse las manos después de ir al baño. La curiosidad por el baño y lo que hacemos allí es un buen signo.

¿Ya debe dejar los pañales?

Existen algunas señales que nos irán diciendo cuándo ha llegado el momento oportuno. El niño que está listo para dejar los pañales debe caminar solo y hasta correr con seguridad, darse cuenta cuando está por hacer o está haciendo pis, permanece seco por lapsos cada vez mayores de tiempo (dos horas o más, se levanta seco de las siestas, etc.), querer usar el inodoro, aunque sólo sea jugando, querer utilizar ropa interior, tener un sentido de lo que es correcto y no.

Es muy importante que el niño tenga conciencia de quién es él y de su cuerpo. Debe entender y utilizar el YO y diferenciar las partes del esquema corporal básico (piernas, brazos, cabeza, trasero, etc.). También debe tener alguna experiencia en elecciones propias, como elegir un juguete o una prenda de vestir y, en lo posible, despedidas previas como el biberón, la cuna, etc.

En un primer momento, el bebé nos avisará una vez que ya hizo. Luego, mientras está haciendo y finalmente, podrá avisarnos con anticipación. Pero entre la primera vez que lo logra hasta la siguiente pueden pasar semanas o meses. No debemos desesperarnos, ya que la mayoría de los niños logran el control por sí solos (sin entrenamiento) entre los dos y tres años.

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De la cuna a la cama

por Covadonga Carrasco Septiembre - 29 - 2009

Foto de la web: decorandomejor.blogspot.com

Foto de la web: decorandomejor.blogspot.com

El momento en el que se suele realizar el cambio de la cunita a la cama, suele producirse cuando el bebé comienza a dar sus primeros pasos o un poco más tarde en torno a los dos años.

El niño ya tiene mayor libertad a la hora de moverse y por tanto su curiosidad aumenta hasta en un 100%. Tienen necesidad desarrollarse y la cuna ya no tiene el espacio suficiente.

Realizar este cambio es un nuevo paso hacia la independencia, incluso en el caso de que tengan hermanos mayores esto les puede motivar al querer imitarlos y sentirse más mayores.

Un cambio importante

Pero no siempre resulta tan fácil, a los niños les encanta dormir con sus padres en una cama grande, pero con ellos. A la hora de cambiarles a la cama es probable que sienta desprotección y no encuentre tan seguro como en la cuna, por lo que el cambio puede llevar algo más de tiempo y sobre todo mucha paciencia.

Si este es el caso lo que habrá que hacer será animarle y para ello se le puede hacer partícipe de las decisiones sobre su nuevo lugar de descanso, como la elección de su nueva cama, los dibujitos de sus sábanas etc.

Como en la gran mayoría de los procesos de cambio, dependiendo del carácter del niño este tendrá más o menos necesidad de un período de adaptación.

Acostumbrarle a la cama

Para empezar, se puede hacer que la siesta comience a dormirla en la cama aunque por las noches se le siga metiendo en la cuna, poco a poco se irá acostumbrando y verá que en la cama también está seguro.

El cambio no se puede hacer sin explicarle al pequeño cuáles son los motivos por los que se realiza, estos también puede ayudar a convencerlo de que es algo positivo.

A la hora de elegir la cama ideal para el pequeño, lo primero que se debe tener en cuenta son las medidas de seguridad para que el niño no corra ningún peligro.

Habrá que colocar una barandilla en los laterales, de ese modo se evitarán posibles caídas del niño.

También habrá que tener en cuenta que entre el colchón y la cama no existan huecos para evitar que se quede atrapada una manita o un pié del pequeño.

Poco a poco el niño se irá acostumbrando y dormirá tranquilo en su nueva camita.

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Enséñale a cepillarse los dientes

por Covadonga Carrasco Agosto - 29 - 2009

Foto de la web: weblogs.madrimasd.org

Foto de la web: weblogs.madrimasd.org

La higiene dental de los niños es de enorme importancia ya que su dejadez puede provocar muchas enfermedades a la larga.

Por eso es muy importante que los niños cuando ya cuentan con prácticamente todos los dientes de leche, comiencen a conocer el modo en el que deben lavarse los dientes para que se convierta en una rutina más.

Este proceso suele llevarse a cabo alrededor de los dos años, y debe mostrarse por parte de los padres como si se tratase de un juego muy divertido.

Cepillarse los dientes: La higiene es fundamental

Aunque al principio será complicado que lo hagan a la perfección y tendremos que ayudarles, de lo que se trata es de que coja la costumbre y se convierta en una rutina más como puede ser la de tomar un baño, echarse la siesta o comer.

Para que comience a mostrar cierto interés por esta práctica lo primero que tendremos que hacer es conseguir que le resulte atractiva. Para ello le podemos comprar un cepillo de dientes infantil que sea llamativo y le provoque curiosidad.

Durante cierto tiempo habrá que hacerlo junto a él, enseñándole como lo hacen papá y mamá le resultará mucho más sencillo. Hay que mostrarle la forma, que debe incluir todas las piezas dentales por todas las caras.

En el caso de que le resulte aburrido habrá que buscar alternativas como apelar a que ya es un chico mayor y no puede terminar de cepillarse antes que sus papás o sencillamente ofrecerle algún premio para intentar convencerle hasta que se convierta en algo rutinario.

Cepillarse los dientes: Puede ser un divertido juego

Hay que acostumbrarle a que siempre que se cepille los dientes no coma nada después o de lo contrario habrá que repetir la tarea de nuevo.

Las muecas pueden ser uno de los trucos que más les ayuden, por ejemplo hacer que abra la boca de manera exagerada enseñando todos los dientes para mostrarle como debe limpiarlos. Esto le resultará divertido y se prestará a poner cara de monstruito frente al espejo.

Nadie dice que esto sea una tarea fácil, habrá que tener mucha paciencia y no podemos pretender que lo hagan a la perfección desde el primer momento, pero poco a poco podrá ir haciéndolo él solito y será entonces cuando haya que felicitarle porque ya se comporta como un niño mayor, esto ayudará a que no deje de hacerlo de manera diaria.

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Las primeras palabras del bebé

por Covadonga Carrasco Agosto - 20 - 2009
Foto de la web: bebesymas.com

Foto de la web: bebesymas.com

La comunicación verbal no comienza, hasta que el bebé se acerca aproximadamente a los seis meses, sin embargo desde su nacimiento, tiene múltiples formas de expresar lo que siente o lo que pretende de ti.

Aún así, para los papás, el momento mágico se produce cuando el niño se acerca al año, es entonces cuando se muestran vigilantes para escuchar su primer “papá” o “mamá”.

La estimulación es muy importante, ya que de esta manera, cuanto antes comprenda el lenguaje, antes comenzará él a repetirlo y por tanto a hablar.

La lengua de trapo

Aproximadamente a los nueve meses, el bebé comienza a responder con gestos o miradas cuando se le llama por su nombre, o sencillamente dirige su mirada a los objetos que los padres le nombran, como por ejemplo el “bibe”. Otra manera de observar esta evolución es cuando se le dicen frases como: “tírale un besito a la abuela”, o “¿quién es el niño más guapo del mundo?”, el pequeño seguramente reaccionará sonriendo o realizando la acción que se le solicita.

A la hora de decir sus primeras palabras, la edad es algo que puede variar mucho. Algunos hablarán con lengua de trapo, de forma incomprensible, excepto para su padres y familiares más allegados o de manera mucho más clara.

Entre los 10 y los 12 meses poco a poco, y aunque no se entienda absolutamente nada de lo que dice, intentará mantener una conversación aunque sea a base de ruidos, eso sí, entonando y realizando pausas como si su conversación fuese fluida y normal.

Comprende y luego habla

Después de este proceso finalmente conseguirá pronunciar sus primeras palabras, aunque estas no sean fácilmente comprensibles. En ese momento, los padres tendrán que repetirle la manera correcta de hacerlo para que finalmente el pequeño lo haga bien.

Una vez que comienzan a hablar y aproximadamente hasta los 2 años los niños no construirán frases completas, sino que con una sola palabra definirán aquello que quieren como por ejemplo “agua”, para decir “tengo sed, quiero agua”.

Será aproximadamente al año y medio cuando comiencen a decir sus primeras frases, aunque estas no estén especialmente elaboradas, y a partir de ese momento irán aprendiendo numerosas palabras de forma diaria que irán memorizando para ampliar su vocabulario.

Esta etapa es una de las mágicas del desarrollo de un bebé porque poco a poco se va viendo como ese pequeñin indefenso comienza a convertirse en una auténtica personita.

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Problemas en el desarrollo del lenguaje

por Covadonga Carrasco Agosto - 14 - 2009
Foto de la web: arrebatadora.com

Foto de la web: arrebatadora.com

Cada niño tiene sus tiempos a la hora de comenzar a hablar, aunque lo habitual es que todos lo hagan a una determinada edad, hay algunos que tardan más y otros que tardan menos.

Sin embargo hay que observar si el niño no comienza a desarrollar el lenguaje de manera normal, pasado algún tiempo de lo que está considerado como normal, lo recomendable es que se acuda al médico para consultar si el niño sufre algún tipo de problema que está motivando ese retraso.

Es probable que no exista ningún problema, pero en el caso de que lo haya, siempre que se diagnostique a tiempo será mucho más sencillo superarlo.

Cada niño tiene su tiempo

Se deben tener en cuenta numerosos factores, por ejemplo, si los padres son de diferentes nacionalidades y hablan varios idiomas en casa, lo más habitual es que el pequeño tarde más en comenzar a hablar.

Si existe algún tipo de sospecha sobre el desarrollo del lenguaje del pequeño, lo primero que se debe hacer es hablar con el pediatra, él se encargará de trasladarle el problema, en el caso de que lo hubiera al logopeda para que pueda evaluarlo en profundidad.

Los retrasos en el lenguaje no tienen siempre que ver con problemas físicos o neuronales del pequeño, en muchas ocasiones el problema tiene que ver con trastornos psíquicos o traumáticos que se muestran de ese modo.

Si cuando el pequeño ha llegado a los dos años y medio y sigue sin tener la capacidad de mantener un lenguaje más o menos fluido será necesario observar si este tiene la capacidad de comprender lo que se le dice.

Problemas físicos o psicológicos

Los motivos de esto pueden ser que tenga problemas de oído y esto le provoque dificultades en el aparato de fonación. También se debe vigilar esta posibilidad, observando si el niño se gira cuando se le llama a cierta distancia o tiene algún tipo de reacción frente a estímulos auditivos.

En cuanto a los problemas psicológicos de los que hablábamos antes, es posible que el niño sufra de algún tipo de bloqueo emocional que le esté impidiendo desarrollar su capacidad de hablar de forma normal. En ese caso y descartadas el resto de posibilidades lo recomendable es acudir a un experto en psicología infantil para que pueda tratarlo de la forma correcta y el niño pueda superar esos problemas. En poco tiempo su capacidad para recuperar el ritmo del habla será la normal.

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