Niños y Bebés

Todo lo que tienes que saber de tus niños y bebés




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Captura de la web amigaonline-pl.com

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Algo habitual es observar a los bebés como se meten los dedos en la boca, tanto los de las manos como los de los pies.

Esta “manía” puede producirse por dos motivos: el primero porque le causa una tremenda sensación de placer y relajación –como por ejemplo a la hora de dormir– o porque exista algún problema de desarrollo en el aparato psicomotor porque no han tenido la posibilidad de una correcta estimulación en el momento preciso.

Pero lo más común es que sea la primera opción, así que la tarea de los padres será cargarse de paciencia para poder quitarles esa mala costumbre de forma progresiva.

Problemas dentales a la larga

No es únicamente una cuestión de estética, ya que si el niño tiene la costumbre de meterse el dedo en la boca, esto a la larga le puede provocar malformaciones en el paladar y en la colocación de los dientes.

Existe una gran diferencia entre que el niño se meta el dedo en la boca o que coja cualquier otra cosa para chuparla. En el segundo caso, lo hacen como manera de experimentación, ya que a través del gusto los más pequeños investigan texturas, sabores y formas, es una forma más de conocer el mundo.

Pero en el primer caso, en el de meter las manos o los pies no lo hacen por ese motivo, sino como hemos comentado con anterioridad para relajarse.

Sustitución por otro objeto

Los bebés utilizan las manos de forma constante, las mueven, las chupan, las agitan, cogen cosas, etc, para quitarle la fea costumbre de meterse los dedos en la boca sin que se le frene en el uso de las manos, lo mejor es darles algún objeto o juguete con el que pueda entretenerse.

También se puede relajar al niño de otra manera para que no sienta la necesidad de chuparse el dedo. Darle un masaje en las manos y en los pies, o por todo el cuerpo tras un baño ayudará a que se sienta más relajado.

En ningún caso se le debe castigar o prohibirle que lo haga, o incluso, sacarle de forma brusca el dedo de la boca, es preferible intentar otras “artimañas” que no le creen malestar, de lo contrario también habrá que lidiar con la rabieta que el bebé se cogerá después, además de que siendo tan pequeño, le resultará difícil saber por qué se le niega ese tremendo placer.

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