
Foto edukame.com
Educar a un niño no es una tarea fácil, principalmente porque resulta complicado establecer ciertos limites y establecer una disciplina.
Si desde el principio se establecen unas normas y se da ejemplo a los niños para que las sigan, esto no supondrá ningún problema ya que ellos lo que intentan es imitar a los adultos, por eso es tan importante darles buenas referencias sobre el comportamiento y no pedirles algo que ellos no ven después en casa.
Para exigir, primero debemos saber cómo hacerlo, para ello vamos a ofrecer algunos consejos que pueden resultar muy beneficiosos:
Consejos para una buena educación
Usar frases como “pórtate bien” puede confundirles porque no siempre entenderán qué es lo que queremos de ellos. Es necesario hablarles de forma más concreta, de esa forma lo comprenderá todo perfectamente y además conseguiremos que haga caso.
Si queremos que haga algo que sabemos que resultará complicado, lo mejor es ofrecerle diferentes opciones. Por ejemplo, si le cuesta mucho tomarse la fruta podemos hacer que él elija la forma en la que la quiere, si en un puré o en forma de macedonia, en un plato de mayores o en el suyo de colores. Eso le hará sentirse más adulto y con poder de decisión, finalmente hará lo que queríamos pero sin sentirse sometido.
Es necesario que la actitud de los padres sea firme, lo que no significa que se les tenga que gritar o hablar mal. Mantenerse firme significa no ceder a lloriqueos o rabietas, pero sin resultar un ogro para el pequeño. Eso le hará saber que cualquier artimaña psicológica no les servirá para salirse con la suya.
Controla las emociones
El refuerzo positivo es muy importante, es preferible decirle cómo debe hacer las cosas que como no debe hacerlas. Resulta más comprensible para él y mucho más sencillo de explicar para los padres.
El no porque no, no es una buena forma de establecer límites con los niños, resulta mucho más beneficioso explicarles el por qué se les solicita cierto tipo de cosas. Si nos encerramos en el “porque yo lo digo” esto generará una lucha entre el niño y los padres y podrá tener consecuencias negativas en la relación de los padres con los hijos.
Cuando intentemos decirle que algo de lo que han hecho no nos gusta, debemos hacerlo dejando claro que lo que no nos ha gustado es la actitud y no con el niño de manera personal.
Intenta ponerte en su lugar y de esa manera será mucho más sencillo encontrar la forma perfecta de establecer los límites para su buena educación.
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