Niños y Bebés

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Foto de la web: bebesmundo.com

Foto de la web: bebesmundo.com

El último vínculo físico que tiene el bebé se corta nada más nacer, se trata del cordón umbilical.

A partir de ese momento será necesario tener especial atención en la higiene para que se forme el ombliguito.

En muy poco tiempo, el cordón que se ha cortado irá secándose y poniéndose de un color oscuro. Este es el proceso normal, así que no hay que asustarse por el aspecto que comience a tener.

Vigilancia con la higiene

Lo habitual es que la parte que sobra del cordón, que ha sido cortado justo en el momento en el que el recién nacido ha visto la luz, una vez seco caiga en aproximadamente un par de días o tres. Si esto no sucede habrá que acercarse al pediatra para ver si todo está bien.

Antes de que se caiga será necesario mantener el ombligo seco, protegido y cubierto, así se podrá evitar que pueda llegar a infectarse y también provocaremos que se caiga con mayor rapidez.

En lo posible y hasta que esto suceda se debe intentar a la hora de bañar al bebé que esa parte, la del cordón no se moje. Y una vez que esté seco y se haya caído habrá que esperar al menos un día para sumergir el ombligo en el agua.

Como será necesario cambiar al bebé cada poco tiempo, lo ideal es que en cada una de estas ocasiones se proceda a la cura del ombliguito. Los materiales necesarios para llevar a cabo esta tarea son sencillos, solamente habrá que tener a mano gasas estériles, una red elástica y alcohol de 70º o un producto específico que aconsejará el profesional de la farmacia o el pediatra.

Realizar curas de forma habitual

Hay que tener en cuenta que la higiene no solamente debe cuidarse en el bebé sino en la persona que va a realizar las curas, por lo que será necesario lavarse las manos justo en el momento previo a comenzar con la cura.

Después habrá que mojar una gasa con el alcohol y limpiar alrededor del ombligo para desinfectar la zona.

Con una gasa nueva hay que limpiar la base en la que se encuentra encajado el cordón umbilical.

Para terminar se debe cubrir el ombligo con otra gasa también empapada en alcohol que se sujetará con la venda de red elástica, sin que le quede demasiado prieta.

Si durante las curas se nota que la zona huele mal habrá que acudir al pediatra para que compruebe si existe la posibilidad de que se haya infectado.

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