
Captura de la web guias.masoportunidades.com
A partir del segundo año el niño comienza a estar preparado para deshacerse del pañal. En ese momento ya es capaz de controlar sus esfínteres, si lo intentamos antes, el fracaso puede ser apoteósico.
Debemos recordar que la paciencia tiene que ser uno de nuestros grandes aliados, porque para el niño tampoco será una tarea fácil y hay que enseñarle, como al resto de cosas.
El mejor momento para que se acostumbre a ir al baño o a pedirlo es el verano. Durante esta época los pequeños beben más y se aumentan las posibilidades de que tengan que ir al servicio.
La paciencia es la base
Los papás también gozan de más tiempo para poder estar pendientes y acudir en ayuda del niño si este tiene que ir al servicio.
Este momento, como la mayoría de los procesos de aprendizaje que debe llevar el niño tiene que resultarle atractivo, por eso lo ideal es adquirir un orinal que sea llamativo y que le pueda resultar divertido.
Hacer que el momento de ir al baño se convierta en una pequeña fiesta ayudará a que el pequeño se acostumbre mucho más deprisa.
Las primeras veces, cuando le estemos cambiando el pañal podemos decirle que ya es mayor y que la próxima vez que tenga ganas de hacer pis o caca puede hacerlo en su “super orinal”, le acompañamos y le enseñamos donde está y tiramos el pañal sucio en su interior para que lo vaya comprendiendo.
Es mucho más sencillo que se acostumbren primero a hacer pis que caca, ya que para lo segundo necesitan un nivel mayor de concentración.
Un baño divertido
Si vemos que es probable que se lo esté haciendo encima, le acompañaremos al baño para que al menos pueda terminar allí, con el tiempo el mismo lo hará solito.
Muchos niños tienen miedo del baño, por eso antes de comenzar con este proceso podemos decorarlo para ir haciéndoselo atractivo y que vea que es un lugar agradable donde puede hacer sus necesidades.
Cuando parezca que el niño ya lo tiene todo controlado es probable que vuelva a hacérselo encima, no hay que preocuparse, solo habrá que recordarle que debe seguir haciéndolo en el baño y nunca regañarle porque eso le puede provoca ansiedad.
Puede que en casa no tenga ningún problema a la hora de ir al baño, pero cuando sale de casa es imposible. En ese caso es necesario dejarle claro que cuando tenga ganas de hacer sus necesidades en cualquier parte, también debe hacerlo en el baño.
No todos los niños reaccionan igual y es bastante probable que algunos no tengan ningún problema en acostumbrarse, mientras que otros pueden tardar mucho más. Paciencia tarde o temprano lo conseguirán.
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