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El blog de las madres primerizas

El control pediátrico durante los primeros meses

por Laura Rivero Marzo - 10 - 2010

Bebe en los primeros meses

Bebe en los primeros meses


El nacimiento de un hijo es un acontecimiento único en nuestras vidas y, aunque ya tengamos más, nunca dejamos de sentir miedo ante ciertas cuestiones comunes. Qué le hacen a nuestro pequeño bebé y por qué son dos preguntas que todos los papás nos hacemos habitualmente. Durante el primer año de vida y, fundamentalmente, durante las primeras semanas, el control pediátrico es indispensable para corroborar que nuestro bebé se esté desarrollando adecuadamente.

Controles luego del nacimiento

Una vez que el bebé nace, los médicos lo someten a distintos estudios para asegurar que el pequeño esté en buenas condiciones de salud. Si todo marcha bien, es normal que al cabo de 48hs. madre e hijo reciban el alta. Pero durante el tiempo que estén en la maternidad, el bebé será víctima de diversos exámenes para saber si padece de alguna enfermedad. Además de bañarlo, establecer su estatura y peso, su perímetro cefálico, le aplicarán vitamina K y le sacarán sangre para descartar la presencia de infecciones o enfermedades hereditarias.

Si una mamá no quiere que se realicen estas prácticas de rutina con su hijo, deberá charlarlo con el obstetra y el equipo de neonatología previo al nacimiento del bebé.

La importancia de los controles periódicos

Entre los 7 y los 10 días de vida deberemos repetir el control médico para saber cómo va evolucionando el pequeño. Además de controlar que responda adecuadamente a los estímulos, el médico lo examinará para descartar cualquier problema de salud. Además, lo pesará para saber si se está alimentando correctamente. Si todos los estudios dan correctamente, el bebé podrá descansar de visitas médicas hasta que cumpla su primer mes. De allí en más, comenzará la rutina mensual hasta llegar al primer cumpleaños.

Regularmente le practicarán una serie de estudios que son normales, sólo se trata de una rutina. No debes angustiarte por lo que pueda pasar con tu pequeño, no le están haciendo nada malo, sólo por su salud.

Controles médicos una vez cumplido el primer mes

Si el niño continúa sano, podemos comenzar a relajarnos ya que ha pasado un momento crítico. El control se realiza tres semanas después del primero, es decir, a un mes del nacimiento. En general, al bebé no le practicarán ningún estudio o le sacarán sangre, salvo contadas excepciones o cuando se trata de estudios que sean de carácter obligatorios. Si todos los estudios salen normal, el bebé estará libre por los próximos meses.

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El camino para criar a un niño

por Laura Rivero Enero - 28 - 2010

Foto de la Web: bebesmundo.com

Foto de la Web: bebesmundo.com

En cuestiones familiares, no siempre el pediatra tiene la última palabra. El instinto materno es muy fuerte y sabe cómo actuar.

A pesar de los consejos, las peleas y los tabúes, son los propios padres los que eligen el modelo de crianza que más se ajuste a ellos y a su propio hijo. En la crianza, no hay consenso, el objetivo máximo es el bienestar del niño.

Las modas en crianza y pediatría

Aceptar una u otra cosa, hacer que los niños duerman solos o compartan el lecho, acostarlos boca arriba, abajo o de costado, bañarse con ellos o no, ponerles zapatitos desde bebés o no, darle pecho hasta los seis meses o hasta los dos años, darles comida a los 4 o a los 6 meses, todos son temas de discusión constante que pasan por distintas modas.

Cierta corriente se hace más fuerte y se impone en un momento dado, apoyada (o no) por estudios, investigaciones, numerosas opiniones, y muchas mamás (especialmente las primerizas) solemos acatar lo que el pediatra de turno nos dice sin pensar en que no siempre fue así y que hay otras opciones.

Después, cierto médico muestra un estudio revelador sobre lo mal que hace esa actitud que se creía correcta y las cosas cambian, por un tiempo.

Cómo elegir la mejor opción

Todas queremos lo mejor para nuestros hijos, pero lo mejor no siempre es lo que nos viene impuesto. Tampoco hay una única respuesta. Lo mejor es lo que nosotros, como papás, creemos, aceptamos y vemos como beneficioso para nuestros niños.

Si dormir con nuestros hijos nos molesta y nos irrita, no hay que hacerlo, por más que tal pediatra diga que es la única forma de dormir. De la misma manera, aunque proliferen las opiniones en contra del colecho, si eso es lo que nos parece mejor como papás, no está mal aceptarlo y llevarlo a cabo.

Cada pareja debe decidir, de acuerdo con sus propias convicciones, cuál es el camino que seguirán. A medida que los niños crezcan y se vayan planteando los desafíos, irán marcando una línea de crianza única y particular.

Siempre que se tome una decisión, debe ser basada en el respeto al propio niño y a la pareja, y fundamentalmente, los papás deben estar convencidos de que es lo mejor. Cuando los padres dudan de sus propias normas o las cambian constantemente es cuando se generan los conflictos en el niño.

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Dormir con los niños

por Laura Rivero Enero - 15 - 2010

Foto: cuidadoinfantil.net

Foto: cuidadoinfantil.net

Uno de los temas más controversiales en el ámbito de la crianza, es el del colecho, que quiere decir compartir la cama con los hijos.

Hay quienes aseguran que es un acto de amor y están los que lo ven como una pérdida de privacidad o la posibilidad de dañar de por vida al bebé. Las opiniones están divididas y la decisión final siempre la tienen los padres.

Posturas para todos los gustos

En muchos países, durante el primer año se comparte la cama con el bebé. Las razones son varias: facilita el descanso y la alimentación, la mamá está más atenta y segura, el bebé duerme más plácidamente al sentir el cuerpo de su mamá. Esto no es para nada malo porque el niño necesita el contacto durante el día y la noche para crecer sano y feliz.

Muchos sugieren que sea el propio niño el que marque el momento de retirarse de la cama familiar. Esto puede ocurrir espontáneamente entre los 2 y los 4 años, aunque en algunos casos (los menos) no ocurre nunca.

Pero para otros, al cumplir los seis meses el bebé ya debe abandonar no sólo la cama, sino la habitación de sus padres. Para muchas mamás, esto genera angustia y desesperación por no poder estar rápidamente al lado de su hijo. También es común pensar que no se lo va a escuchar si llora.

Se argumenta que el niño debe tener su espacio desde temprana edad y aprender que sus papás tienen también el suyo, y no se deben mezclar.

El instinto que nos guía

Cada adulto tiene su propia personalidad y creencias, al igual que cada niño. Por eso, la decisión sobre compartir o no la cama dependerá de la familia en su conjunto y no sólo de una opinión del pediatra. No está comprobado que alguna de las dos posturas tenga más beneficios o riesgos que la otra, por eso cualquiera sea la decisión, es respetable.

Dormir con los niños puede ser la experiencia más maravillosa o la más terrible, dependiendo de la convicción de los propios padres y del comportamiento del niño. No se trata de forzar situaciones. Si el bebé muestra desde pequeño que quiere dormir solo, se lo debe dejar. Tampoco debemos ir en contra de nuestros propios sentimientos.

Cualquiera sea el caso, es bueno conversarlo en pareja y tomar todas las precauciones necesarias para hacer del sueño un momento placentero y feliz, todos juntos o cada uno en su cuarto.

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El control de esfínteres no es un entrenamiento

por Laura Rivero Enero - 6 - 2010

Foto de la Web: infobebe.es

Foto de la Web: infobebe.es

Cuando nuestro bebé pasa el año y medio, muchos ya comienzan a hablarnos sobre “enseñarle a ir al baño”.

Pero aprender cuándo se quiere o no hacer pis no se logra con un adiestramiento, sino de un desarrollo tanto físico como piscológico. Si nuestro hijo no está en condiciones de retener el pis, por mucho que insistamos y seamos pacientes, no logrará dominar sus ganas.

El control de esfínteres se adquiere

Para ayudar a nuestros hijos, lo primero que debemos hacer es olvidar que el control de esfínteres se aprende. Como parte de la evolución del niño, tarde o temprano está listo para dejar los pañales, pero esto se dará de forma natural, no forzada. Al igual que a los 6 meses no podría caminar por mucho que lo incentivemos, el niño no podrá ir al baño solito hasta que esté listo para hacerlo.

Aunque no es algo que podamos decidir nosotros, sí podemos ir enseñándole poco a poco algunas conductas propias del momento de ir al baño. El niño debe saber lo que es el pis, la caca, el inodoro, qué se hace en él y aprender a lavarse las manos después de ir al baño. La curiosidad por el baño y lo que hacemos allí es un buen signo.

¿Ya debe dejar los pañales?

Existen algunas señales que nos irán diciendo cuándo ha llegado el momento oportuno. El niño que está listo para dejar los pañales debe caminar solo y hasta correr con seguridad, darse cuenta cuando está por hacer o está haciendo pis, permanece seco por lapsos cada vez mayores de tiempo (dos horas o más, se levanta seco de las siestas, etc.), querer usar el inodoro, aunque sólo sea jugando, querer utilizar ropa interior, tener un sentido de lo que es correcto y no.

Es muy importante que el niño tenga conciencia de quién es él y de su cuerpo. Debe entender y utilizar el YO y diferenciar las partes del esquema corporal básico (piernas, brazos, cabeza, trasero, etc.). También debe tener alguna experiencia en elecciones propias, como elegir un juguete o una prenda de vestir y, en lo posible, despedidas previas como el biberón, la cuna, etc.

En un primer momento, el bebé nos avisará una vez que ya hizo. Luego, mientras está haciendo y finalmente, podrá avisarnos con anticipación. Pero entre la primera vez que lo logra hasta la siguiente pueden pasar semanas o meses. No debemos desesperarnos, ya que la mayoría de los niños logran el control por sí solos (sin entrenamiento) entre los dos y tres años.

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Inicia a los niños en la música

por Covadonga Carrasco Octubre - 25 - 2009

La formación musical es muy beneficiosa para los niños (Imagen:cincodias.com)

La formación musical es muy beneficiosa para los niños (Imagen:cincodias.com)

La música está unida al ser humano desde los inicios de la vida. Cualquier sonido puede convertirse en música, especialmente si observamos nuestro alrededor como si cualquier cosa pudiera ser un instrumento que nos da la posibilidad de escuchar una canción.

Esta forma de definir la música es la manera en la que los bebés comienzan a asimilar los sonidos y a aprender, a diferenciar y a conseguir cierta sensibilidad con respecto a los sonidos.

Desde que el bebé se encuentra en el vientre de su madre, la música le aporta bienestar y serenidad. Si durante el embarazo se escucha música de forma habitual, el bebé después de nacer conseguirá calmarse al volver a escucharla.

La música acompaña desde el vientre de la madre

Una manera que logra a la perfección el desarrollo de la sensibilidad del bebé es que mientras suena la música es conseguir que el pequeño la imite, bien sea con la boca, los sonidos de los objetos o cualquier otra cosa que esté sucediendo en su entorno. Aquí puede nacer la manera de educar al niño en la música.

Si los padres tienen interés en introducir de manera más profunda al niño en el mundo de la música, haciendo que comience a tener una formación musical, la edad ideal para que el pequeño comience a tocar un instrumento musical esta es a partir de los 5 años de edad.

La edad ideal para comenzar el aprendizaje

Sin embargo esto no debe ser algo obligatorio para el niño, ya que si esto es así puede provocar un rechazo por la música. Tendrá que ser el mismo el que elija el instrumento que desea aprender a tocar, aunque en una edad tan temprana los instrumentos ideales suelen ser la flauta y el piano. Sin embargo cabe la posibilidad de que el niño decida elegir el violín, por ejemplo, y en ese caso tendrá que dársele formación en ese sentido.

Si los padres observan que los niños tienen interés por la música han de elegir un profesional con experiencia en formación musical infantil para que el niño saque el máximo provecho de sus clases.

De lo que se trata es de lograr que esa afición por la música se vaya acrecentando con el paso del tiempo, por lo que la disciplina férrea puede convertirse en un arma que no de buenos resultados. Mezclar los juegos con la música sin convertirlo en una tarea obligatoria siempre será la clave.

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Adopción según la edad

por javiermoya Octubre - 23 - 2009

Hay que asesorarse antes de emprender una adopción

Hay que asesorarse antes de emprender una adopción

Es muy importante para los niños que han sido adoptados que los padres les hablen de la situación desde el principio.

Durante mucho tiempo, a los pequeños se les ocultaba este tipo de cosas para evitar hacerles daño, generalmente eran ellos mismos con el paso del tiempo los que lo descubrían, generando una ansiedad y unas preguntas que muchas veces se quedaban sin respuesta.

Tratar el tema con naturalidad no hará que la relación entre el niño y los padres adoptivos se modifique en sentido negativo, todo lo contrario, fortalecerá los lazos y la confianza de estos en sus padres.

A partir de los tres años

Es a partir de este momento cuando el niño empieza a sentir interés por la familia y la forma en la que llegó al mundo.

Por ese motivo este es el momento oportuno en el que se les puede explicar el proceso de adopción y las diferentes formas en las que un niño puede formar parte de una familia y que esta sea normal, con el mismo cariño y atenciones que cualquier otra.

Lo mejor es hablar con sinceridad pero solamente contestando a sus preguntas, no es necesario entrar en más detalles que podría confundirles. Habrá que explicarle que no estuve en la barriguita de mamá, pero que fue después cuando el comenzó a formar parte de su familia, haciéndola inmensamente feliz.

Seguramente el niño querrá saber el motivo por el que no salió de la tripita de su mamá, que fue otra señora la que le llevó durante nueve meses y que fue después se le recogió para adoptarlo.

También puede ser positivo que los niños conozcan datos de su familia biológica, de dónde viene y cuales son sus raíces, de ese modo se realizará todo de forma más natural y sin mentiras.

A partir de los 3 años

Es probablemente la edad más difícil pero no por ello se le deben ocultar las cosas, seguramente el niño hará un gran número de preguntas, solo habrá que tener paciencia e ir aclarando todas y cada una de sus dudas.

A partir de los 6 años, el niño entenderá esta situación más fácilmente, se podrá profundizar más en el tema. Si el pequeño percibe que se le ocultan cosas, que no se quiere hablar del tema etc. esto puede generar depresión e inseguridad en el niño.

Lo fundamental es que pueda confiar en sus padres para crecer feliz, sin traumas. Si vuestro hijo pregunta, con cariño y paciencia tendréis que decirle la verdad.

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