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El blog de las madres primerizas

El niño se muerde las uñas

por Covadonga Carrasco Octubre - 5 - 2009

Foto elliderusa.com

Foto elliderusa.com


Aunque morderse las uñas no es algo que solamente hagan los niños, los adultos también tienen esta fea costumbre, sin embargo es algo que suele comenzar en la niñez y por ello es necesario evitar que se convierta en un “vicio”.

Generalmente los niños comienzan a morderse las uñas, aproximadamente a los tres años de edad, y puede estar provocado por situaciones de ansiedad y estrés.

Aunque si es cierto que también puede coger esta costumbre por una simple cuestión de aburrimiento.

Motivado por diversas causas

Si el niño lleva una vida normal, tiene relaciones sociales normales con el resto de compañeros de la guardería o el cole, se divierte, en definitiva, es un niño feliz, seguramente esta “manía” se producirá únicamente de manera temporal. Podemos observar el comportamiento del niño durante un tiempo para intentar conocer los motivos por los que el niño está teniendo esa actitud.

La situación familiar, como puede ser un divorcio entre los padres, la muerte de un ser cercano y querido por el niño o cualquier otro desajuste emocional puede desembocar en que le niño comience a morderse las uñas. Si las cosas no van bien en el cole, le cuesta relacionarse o tiene alguna preocupación también puede provocar este problema.

Cuando los niños son muy pequeños no tienen la capacidad para expresar aquello que les preocupa de la misma forma que los adultos, no saben como decirlo y costumbres como estas son las que hacen que los niños saquen a la luz sus problemas, al igual que sucede cuando ya siendo mayores son incapaces de controlar el pis por las noches.

Formas de quitarle la manía

Acabar mordiéndose las uñas es uno de los vicios más comunes de los niños, el problema es que este tipo de mala costumbre se alarga en el tiempo y puede durar perfectamente hasta que el niño se convierte en un adulto.

Tras diversos estudios se ha comprobado que aproximadamente el 40% de los niños entre los 5 y los 18 años tienen esta manía. En cuanto al género, ambos lo hacen con la misma intensidad y no existe diferencia alguna entre niños y niñas. Lo que si es cierto es que cuando van creciendo las niñas suelen dejar de mordérselas y los niños continúan.

Para intentar quitarle esta fea costumbre lo que no se debe hacer es presionarle, una de las medidas más efectivas es la de hablar con el para intentar hacerle comprender que esto solamente le acabará haciendo daño, pero si esto no funciona una medida muy útil es la de untar los dedos del niño en sustancias que venden en la farmacia y que tienen un gusto amargo, de esa manera al pequeño no le resultará agradable seguir con “su tarea”.

Si nada de esto funciona habrá que consultar con un especialista para que valore la situación del niño.

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La piel del bebé

por Virginia González Septiembre - 6 - 2009

Cuida la piel de tu bebé

Cuida la piel de tu bebé

La piel del bebé es uno de los que más necesitan de tu cuidado, ya que cuando nacen todavía no tienen desarrollado prácticamente ninguna parte de su cuerpo.

Un recién nacido tiene una piel excesivamente delicada y los padres tendrán que tener un especial cuidado para que no pueda sufrir irritaciones o erupciones.

La piel del bebé: El cuidado de su piel

Al cambiar al bebé hay que tener especialmente cuidado con la sensibilidad de la piel y con que ésta quede totalmente limpia, pero tampoco es necesario que le laves usando agua y jabón cada vez.

Usa tan sólo las toallitas para bebés que existen, mantienen la misma limpieza que cuando lo lavas con jabón y no dejarán su piel reseca. Para proteger al niño hasta el siguiente cambio, aplícale un ungüento a base de zinc o de brea o déjalo al aire hasta que se seque.

Al limpiar a las niñas ten cuidado al pasarle la toallita, hazlo siempre de arriba abajo, para que no haya riesgos de que la vagina se manche por dentro.

La piel del bebé: El cuidado del ombligo

El cuidado de su ombligo sólo implica dedicarle tiempo en las primeras semanas de vida hasta que el muñón que sujetaba el cordón umbilical se caiga. Esto suele suceder alrededor de la primera semana de vida del pequeño.

Es importante que lo mantengas seco hasta que desaparezca. Si por algún casual ves una rojez o algún tipo de flujo, llévale al pediatra enseguida.

La piel del bebé: Los mejores tejidos de ropa

La ropa del pequeño deberá ser cuidadosamente seleccionada, para lograr que el crío se sienta a gusto con su cuerpo y evitemos que algunas fibras puedas dañar su piel.

Elige siempre tejidos con fibras naturales, en especial que sean de algodón. Estas hacen que su piel transpire y el sudor sea absorbido. Para el invierno opta por aquellas prendas que tienen lana puro o al menos que sean mezclas entre sintética y natural, pero que haya mayor cantidad de naturales.

Si la prenda no es adecuada, puede producir en su piel eczemas de irritación, en especial si estas prendas son excesivamente rasposas.

La ropa estrella para el bebé es el conocido pelele ya que permite abrirse por la zona del pañal y cambiarlo sin la necesidad de tener que quitarle ninguna la ropa y que pueda coger frío. Además tiene la ventaja de que son muy flexibles, con lo que el bebé tendrá movilidad total.

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Normas básicas del cuidado del niño

por Virginia González Septiembre - 5 - 2009

Cómo cuidar al bebe

Cómo cuidar al bebe

Una vez tenemos al pequeño en nuestro manos, los padres tienen que tener en cuenta una serie de pasos y cosas que tienen que hacer para que su bebé goce de buena salud y tenga un desarrollo adecuado.

Al principio y más si es vuestro primer hijo, tendréis mucho miedo a poderle hacer daño o a no cuidarle de forma adecuada. En especial si el niño llora, esto hará que la preocupación aumente.

Si sigues una rutina de cuidados como la que te indico a continuación, no tendría porque pasar nada y el niño tendría que estar bien.

Cuidado del niño: Alimentación

Ya os hablamos detenidamente de la alimentación del bebé en otros artículos así que no me detendré mucho en este punto.

El pequeño tardará un tiempo en adaptarse a un horario de comidas normal y pedirá el alimento cada poco tiempo hasta que se acomode, en esta etapa como ya os hemos comentado, hay que alimentar al neonato a demanda.

No te preocupes por la cantidad de leche que el bebé pida, ya que unos pequeños necesitan más alimento y otros menos, aún así si te sientes intranquilo, habla con tu pediatra para descartar posibles problemas.

Cuidado del niño: El baño

Baña al niño en una bañera de plástico especial para bebés (jamás lo hagas en la grande o en el lavabo) y colócala a una altura donde tú te sientas cómodo para bañarle.

Haz los preparativos necesarios antes de meter al niño en el baño, para que después puedas concentrar toda tu atención en él. Coge todo lo necesario para su baño (toalla, jabón, loción, pañales, ropa, etc).

Comprueba que la temperatura del agua y de la habitación sea la correcta, para evitar que el niño coja frío o se queme por una agua demasiado caliente. Por último usa la cantidad de jabón adecuada, no uses demasiado o harás que el niño se resbale a menudo.

Cuidado del niño: Cambio de pañales

Con los pañales hay que tener especialmente cuidado para evitar irritaciones o erupciones en la piel y que el niño se encuentre incómodo. Siempre deberás comprobar que el pañal no esté húmedo y en el caso de que así sea, cambiarlo lo antes posibles.

Coloca al pequeño cuando lo cambies en posición tumbado boca arriba y no en una zona muy elevada por si se cae. Jamás dejes a un niño sólo cuando estés haciendo esto, pues puede moverse.

Cuidado del niño: Vamos a vestirlo

Hay que procurar mantener al bebé en una temperatura agradable, no le pongas ropa que pueda causarle ni mucho calor, ni mucho frío. Cuando le estés cambiando es vital que le sujetes la cabeza.

Lo mejor es que cojas prendas algo más finas, aunque tengas que ponerle tres capas, que ropa gruesa, que le puedan agobiar, y procura que sean de algodón y agradables al tacto, para que el pequeño se sienta a gusto. Además la ropa que se ajusta delante es mejor que la que se ajusta detrás, ya que podrás cambiarle de cara.

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¿Eres mama primeriza?

por Virginia González Julio - 9 - 2009
Captura de la web mamaflor.com

Captura de la web mamaflor.com

Dar el paso de ser padres es una decisión difícil, en especial si deseas quedarte embarazada y no adoptar. Puede llegar a ser una de las experiencias más maravillosas, pero también la más delicada, ya que se deben asumir gran cantidad de responsabilidades.

Una vez se acaba ese periodo en el que el bebé está dentro de nosotras, llega el momento clave, el del cuidado del pequeño, que se complica todavía más si es tú primer hijo.

Lo que hay que hacer antes del parto

Lo primero que has de tener en cuenta es tener alguien a tu lado con experiencia que te pueda ayudar. En ocasiones, aunque te cueste, es bueno que recibas consejo de tu madre, ya que ella tiene más experiencia.

Es muy importante que las dos personas que van a tener el niño se informen bien, no sólo del parto, sino también de cómo cuidar al bebé de manera correcta. Es vital acudir a cursos donde se enseña a la futura madre a respirar y relajarse durante el parto.

¿Qué llevo al hospital?

Antes del parto es conveniente que lleves ropa para el bebé, pañales para recién nacidos (por si no te los pueden ofrecer en el hospital), una cobija de lana (sólo en el caso de que sea invierno) o algodón y aseo para tu hijo, deberá haber jabón neutro, pomada para rozaduras, un peine y una leche limpiadora, todo ello especializado en bebés. Y por supuesto, la sillita para llevarlo a casa.

A parte de esto deberás llevar los últimos resultados médicos, tu identificación, papeles del seguro médico y acta de nacimiento. En el caso de las parejas casadas, también convendrá que lleven los papeles del matrimonio. Ropa para ti y tu pareja, algo para tu higiene personal, una faja postparto, brasieres para la lactancia y otras cosas que consideres necesarias para tu mejor estancia.

El desarrollo del parto

Es de vital importancia que cuando sientas que el bebé llega no te pongas nerviosa, ya que sentirás un gran dolor de forma intermitente, esto se debe a que el útero se dilata. Esta dilatación se producirá con mayor frecuencia e intensidad según se acerque el momento de dar a luz.

En algunos casos vendrá acompañado de una rotura de la bolsa de las aguas.

El alumbramiento tiene tres etapas: el borramiento y dilatación del cuello uterino (del que ya hemos hablado), el descenso y la expulsión de la placenta, el condón umbilical y las membranas.

Es muy importante que durante el proceso la pareja apoye a la parturienta, teniendo paciencia y tranquilizándola mediante palabras de ánimo, masajes en riñones y pies y poniéndola compresas frías en la cabeza.

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