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No existe una edad ideal y perfecta para que el pequeño comience a ir a la guardería, generalmente, en la mayoría de las ocasiones esto sucede cuando los padres han de incorporarse a sus respectivos trabajos y no tienen a nadie con quien dejar al niño.
En ningún caso los padres deben sentirse culpables por tomar esta decisión, ya que esta puede ser una experiencia muy positiva para el pequeño, ya que se relacionará con otros niños y aprenderá mucho antes a socializarse, compartir y disfrutar con otros niños.
Lo que si resulta importante es tomar la decisión adecuada sobre el centro al que acudirá el pequeño, que cuente con todas las medidas de seguridad y educativas necesarias para su desarrollo.
Enfermedades leves
Lo recomendable, si se tiene la posibilidad de elegir es que el niño acuda por primera vez a la guardería cuando ya sea andar y hablar aunque sea con lengua de trapo. Ese será el momento en el que podrá adaptarse de forma menos traumática a cambios como este, ya que se le podrá explicar a donde va y lo bien que lo pasará allí, y el tendrá la capacidad de comprenderlo.
A partir de los dos años o incluso algunos meses antes podemos decir que el niño se encuentra preparado para abandonar los brazos de los papás y compartir aula con otros niños.
Debes tener en cuenta que durante las primeras semanas, las visitas al pediatra serán continuas, ya que al compartir espacio con otros niños entre ellos suelen pegarse catarros y enfermedades leves, pero no resulta preocupante, porque es algo de lo más habitual.
Retirar el pecho y el pañal
Si el niño es aun un bebé y está tomando el pecho, antes de que comience a ir a la guardería será necesario que poco a poco se le acostumbre a tomar el biberón para que se le puedan dar las tomas correspondientes una vez que comience en la escuela infantil.
La guardería también puede ser un momento perfecto para quitarle el pañal, generalmente en las escuelas infantiles a los niños de la misma edad les quitan el dodotis a todos a la vez por tanto se convierte en una especie de juego de equipo en el que unos se apoyan en los otros.
Esta es una de las múltiples ventajas de que el peque comience la guardería, pero existen muchas más, así que no os preocupéis y disfrutar del niño cuando estéis junto a él.
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Los niños diabéticos no son personas discapacitadas y es necesario que la enfermedad se trate de una forma normal y que las rutinas de su medicación se realicen de forma normal para que se convierta en una de las múltiples cosas que el niño sabe que debe hacer a diario, como puede ser lavarse los dientes.
