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El blog de las madres primerizas

La revisión del bebé

por Virginia González Septiembre - 20 - 2009
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La primera revisión

Como sucedía con la madre, a las seis semanas de haber nacido, es importante llevar al niño a una revisión para comprobar que todo marcha bien. En especial que no hayan surgido problemas de ningún tipo de las que ya os dimos algunos ejemplos.

En este caso no conllevará que haya una única revisión como ocurría en el caso de la madre, sino que será necesario realizar cuantas revisiones se crean convenientes. En la consulta el pediatra te preguntará gran cantidad de cosas sobre el pequeño y ahí tú misma podrás preguntarle todas las dudas que te vayan surgiendo.

¿Qué pasa si el niño llora?

Si observas que el niño llora no debes alarmarte pues se trata de una reacción común en el niño al estar en un lugar y con una persona desconocida que no hace más que palparle, pesar y en definitiva molestarle, pero has de saber que esto es síntoma de buena salud, ya que el pequeño tiene fuerza para llorar.

Suelen ser más preocupantes incluso aquellos casos en los que el pequeño no llora y es cuando el pediatra podrá prestarle más atención.

El control de la cabeza

El medico prestará atención al desarrollo corporal del niño, a que todo se desarrolle con normalidad y que no haya ningún tipo de deformación posible. Pero hay algunas zonas del cuerpo que tendrá que examinar con más detenimiento.

El recién nacido es incapaz de sostener la cabeza por si mismo y este es una de las cosas a las que más atención prestará el médico cuando vayas a las revisiones periódicas.

Para ello el pediatra levantará al pequeño para comprobar el control de la cabeza o incluso podrá colocarlo boca abajo para ver la capacidad de movimiento del cuello.

Vista y oído

Estos dos órganos son también muy importantes en las revisiones en especial para poder descubrir posibles problemas auditivos, cegueras o de otro tipo (malformaciones, contagios…). Por ello se realizan esta serie de controles, para poder evitar serios problemas de salud.

Para ello el médico tratará de llamar la atención del niño con algún objeto que suene y que sea atrayente a la vista, una de las cosas que se suele usar es un sonajero.

Con respecto al oído comprobará si el niño es capaz de detectar los sonidos haciéndolo sonar detrás de su cabeza, mientras que para la vista hará mover el objeto para comprobar si el niño sigue con la vista el objeto.

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Depresión infantil

por Covadonga Carrasco Septiembre - 16 - 2009
Foto de la web: www.yosoymadresoltera.com

Foto de la web: www.yosoymadresoltera.com

A día de hoy la depresión es una de las enfermedades más comunes en nuestra sociedad, pero no solamente de las personas adultas sino de los niños.

La depresión infantil puede aparecer motivada por cambios importantes y estrés, como puede ser el fallecimiento de alguno de los padres, un divorcio, o cualquier otro tipo de problema familiar.

Para saber si el niño está sufriendo una depresión, lo primero que hay que hacer es conocer al pequeño para ver si se está produciendo algún cambio en su personalidad.

Los síntomas de la depresión

Algunas de las pistas que podemos encontrar para saber si nuestro hijo se encuentra en una etapa de depresión, son esas:

- Llora con más frecuencia y está mucho más triste.
- Ya no le apetece ir al colegio y jugar con sus juguetes favoritos.
- No quiere pasar tiempo ni con amigos ni con familia.
- Se muestra menos enérgico y con mayores problemas para concentrarse.
- Se irrita con mayor facilidad.
- La autoestima la tiene muy baja.
- A los cuentos les pone finales tristes o hace dibujos oscuros.
- Se queja muy habitualmente de que le duele la cabeza o el estómago.
- come y duerme o demasiado o muy poco.

Lo más habitual es que la depresión en los niños esté relacionada con el cambio o fallecimiento de la persona que le cuidaba, o incluso cuando la persona que les cuida no lo hace correctamente.

Los bebés también la sufren

Pero la depresión no solo aparece en los niños, los bebés también están expuestos a sufrirla.

En este caso la depresión podría generar algún tipo de retraso en su desarrollo, como el habla, disminución de las defensas, problemas de sueño etc.

Nunca se debe dejar de lado este tipo de síntomas, y mucho menos no darles importancia. Hay que procurar ofrecer mayor atención al pequeño para que se sienta seguro y arropado, de esta manera es probable que le resulte más sencillo hablar de lo que le preocupa.

Si el niño ya va al cole la forma de saber cómo se sienta es ir haciéndoles preguntas sobre lo que le ha pasado durante el día, qué es lo que le preocupa, siempre de forma tranquila y no como si se tratase de un interrogatorio.

Es necesario que el niño tenga una serie de rutinas que cumplir, es una manera de decirle que los problemas no son culpa suya y que todo sigue como siempre, sin que vuestra relación haya cambiado en nada.

Si notas algún síntoma de los que hemos comentado, lo mejor será que consultes con el pediatra.

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Problemas en el desarrollo del lenguaje

por Covadonga Carrasco Agosto - 14 - 2009
Foto de la web: arrebatadora.com

Foto de la web: arrebatadora.com

Cada niño tiene sus tiempos a la hora de comenzar a hablar, aunque lo habitual es que todos lo hagan a una determinada edad, hay algunos que tardan más y otros que tardan menos.

Sin embargo hay que observar si el niño no comienza a desarrollar el lenguaje de manera normal, pasado algún tiempo de lo que está considerado como normal, lo recomendable es que se acuda al médico para consultar si el niño sufre algún tipo de problema que está motivando ese retraso.

Es probable que no exista ningún problema, pero en el caso de que lo haya, siempre que se diagnostique a tiempo será mucho más sencillo superarlo.

Cada niño tiene su tiempo

Se deben tener en cuenta numerosos factores, por ejemplo, si los padres son de diferentes nacionalidades y hablan varios idiomas en casa, lo más habitual es que el pequeño tarde más en comenzar a hablar.

Si existe algún tipo de sospecha sobre el desarrollo del lenguaje del pequeño, lo primero que se debe hacer es hablar con el pediatra, él se encargará de trasladarle el problema, en el caso de que lo hubiera al logopeda para que pueda evaluarlo en profundidad.

Los retrasos en el lenguaje no tienen siempre que ver con problemas físicos o neuronales del pequeño, en muchas ocasiones el problema tiene que ver con trastornos psíquicos o traumáticos que se muestran de ese modo.

Si cuando el pequeño ha llegado a los dos años y medio y sigue sin tener la capacidad de mantener un lenguaje más o menos fluido será necesario observar si este tiene la capacidad de comprender lo que se le dice.

Problemas físicos o psicológicos

Los motivos de esto pueden ser que tenga problemas de oído y esto le provoque dificultades en el aparato de fonación. También se debe vigilar esta posibilidad, observando si el niño se gira cuando se le llama a cierta distancia o tiene algún tipo de reacción frente a estímulos auditivos.

En cuanto a los problemas psicológicos de los que hablábamos antes, es posible que el niño sufra de algún tipo de bloqueo emocional que le esté impidiendo desarrollar su capacidad de hablar de forma normal. En ese caso y descartadas el resto de posibilidades lo recomendable es acudir a un experto en psicología infantil para que pueda tratarlo de la forma correcta y el niño pueda superar esos problemas. En poco tiempo su capacidad para recuperar el ritmo del habla será la normal.

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Evitar los vómitos en los viajes

por Covadonga Carrasco Agosto - 13 - 2009
Foto de la web: noticias.coches.com

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A la hora de preparar un viaje y después de controlar que no se olvide nada, colocar las maletas en el coche y establecer la ruta más adecuada para llegar al lugar de destino, es momento para pensar que lo más probable es que los niños puedan marearse durante el trayecto.

Esto no solo sucede en trayectos en coche, sino en avión o tren, especialmente si se trata de viajes de larga distancia, aunque si es cierto que existen más posibilidades de que los mareos se produzcan en automóvil.

Generalmente es a partir de los dos años cuando los niños pueden sentirse indispuestos, algo que incomoda y preocupa a los padres, pero que no tienen mayor importancia. Es necesario que los padres que llevan el coche estén pendientes de la carretera ya que si lo están demasiado del niño, es probable que cualquier despiste pueda provocar un accidente.

Consultar con el pediatra

Que el niño se maree no es motivo nunca para cancelar el viaje ya que existen algunos medicamentos y trucos que sirven para calmar estas nauseas. Para saber cuales son lo primero que debes hacer es acudir al pediatra para que sea él el que recomiende el tratamiento más adecuado.

Nosotros también vamos a dar algunos consejos para evitar este pequeño problema durante las vacaciones.

Además de los medicamentos recetados por el pediatra podemos intentar que el niño esté entretenido con juegos, adivinanzas o incluso con un dvd portátil dejándole una película puesta con la que se encuentre entretenido.

Entretenerle durante el viaje

Para que se encuentre cómodo y no esté pendiente de si se marea o no, podemos ponerle música que le resulte agradable y animarle a cantar.

No es recomendable que el niño lea ni que se fume en el interior del coche ya que ambas cosas pueden hacer que se le revuelva el estómago.

También es interesante que se hagan paradas al menos cada dos horas para que el niño pueda estirar las piernas y relajarse después del tiempo que lleva metido en el automóvil.

Si cabe la posibilidad de que el niño no tome alimentos antes de comenzar el viaje será mucho mejor. En el caso de que lo haga lo mejor son los hidratos de carbono y nunca bebidas con gas ni leche.

Si le entra hambre durante el viaje lo mejor es que se le den comidas ligeras, nada fuerte para que no le resulte pesado en el estómago.

Con estos pequeño trucos evitarás las posibilidades de que el niño se maree y tendréis un viaje mucho más relajado para todos.

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¿A qué edad le llevo a la guardería?

por Covadonga Carrasco Agosto - 12 - 2009
Foto de la web: noticiasdesanpablodebuceite.blogspot

Foto de la web: noticiasdesanpablodebuceite.blogspot

No existe una edad ideal y perfecta para que el pequeño comience a ir a la guardería, generalmente, en la mayoría de las ocasiones esto sucede cuando los padres han de incorporarse a sus respectivos trabajos y no tienen a nadie con quien dejar al niño.

En ningún caso los padres deben sentirse culpables por tomar esta decisión, ya que esta puede ser una experiencia muy positiva para el pequeño, ya que se relacionará con otros niños y aprenderá mucho antes a socializarse, compartir y disfrutar con otros niños.

Lo que si resulta importante es tomar la decisión adecuada sobre el centro al que acudirá el pequeño, que cuente con todas las medidas de seguridad y educativas necesarias para su desarrollo.

Enfermedades leves

Lo recomendable, si se tiene la posibilidad de elegir es que el niño acuda por primera vez a la guardería cuando ya sea andar y hablar aunque sea con lengua de trapo. Ese será el momento en el que podrá adaptarse de forma menos traumática a cambios como este, ya que se le podrá explicar a donde va y lo bien que lo pasará allí, y el tendrá la capacidad de comprenderlo.

A partir de los dos años o incluso algunos meses antes podemos decir que el niño se encuentra preparado para abandonar los brazos de los papás y compartir aula con otros niños.

Debes tener en cuenta que durante las primeras semanas, las visitas al pediatra serán continuas, ya que al compartir espacio con otros niños entre ellos suelen pegarse catarros y enfermedades leves, pero no resulta preocupante, porque es algo de lo más habitual.

Retirar el pecho y el pañal

Si el niño es aun un bebé y está tomando el pecho, antes de que comience a ir a la guardería será necesario que poco a poco se le acostumbre a tomar el biberón para que se le puedan dar las tomas correspondientes una vez que comience en la escuela infantil.

La guardería también puede ser un momento perfecto para quitarle el pañal, generalmente en las escuelas infantiles a los niños de la misma edad les quitan el dodotis a todos a la vez por tanto se convierte en una especie de juego de equipo en el que unos se apoyan en los otros.

Esta es una de las múltiples ventajas de que el peque comience la guardería, pero existen muchas más, así que no os preocupéis y disfrutar del niño cuando estéis junto a él.

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Diabetes infantil

por Covadonga Carrasco Agosto - 7 - 2009

Foto de la web: correcorrequetecomo.blogspot.comLos niños diabéticos no son personas discapacitadas y es necesario que la enfermedad se trate de una forma normal y que las rutinas de su medicación se realicen de forma normal para que se convierta en una de las múltiples cosas que el niño sabe que debe hacer a diario, como puede ser lavarse los dientes.

En el colegio el niño diabético tiene que tratarse de la misma manera que al resto de los pequeños. Podrá ir al comedor como el resto de los niños siempre y cuando el niño sepa cuales son los alimentos que debe tomar y su enfermedad haya sido avisado al comedor del centro.

La enfermedad del niño no debe ser una excusa para la sobreprotección de los padres ya que esto puede ser un arma de doble filo, los pequeños pueden convertirse en personas temerosas e inseguras o por el contrario pueden usar su dolencia para hacer chantaje emocional a los adulos.

No es un descapacitado

Cuando los niveles de glucosa se elevan, los niños comienzan a sentir más sed. Si por el contrario estos niveles se reducen, los pequeños pueden comenzar a sentir temblores, sudores fríos o taquicardia.

Dependiendo de la gravedad y el tipo de diabetes que sufra el niño, esto puede incluso llevarle a entrar en coma.

La diabetes es una enfermedad que reduce la capacidad del cuerpo para combatir infecciones y cicatrizar heridas, lo que provoca que cualquier herida o enfermedad tarde mucho más en curarse o cicatrizar.

Prevención de la enfermedad

Entre las consecuencias de la diabetes se encuentran enfermedades del corazón y los riñones, o problemas en las encías que pueden derivar en la pérdida de piezas dentales. Los casos más graves de diabetes pueden llegar a producir ceguera si la dolencia no se trata a tiempo y de forma correcta.

Para prevenir esta dolencia desde el momento en el que nace el niño se han de seguir una serie de recomendaciones.

Desde el momento en que el recién nacido comienza con la lactancia materna, se puede prevenir la aparición de la diabetes ya que la alimentación artificial, es mucho más rica en azúcares que no son necesarios durante esta etapa del crecimiento.

Cuando el pequeño ya es un poco más mayor es necesario que además de una dieta equilibrada realice algún tipo de actividad física, de esta forma no solo se evitará que tenga tendencia a la obesidad, sino que podrá prevenir la diabetes.

Una alimentación alejada de la bollería industrial y rica en frutas y verduras es la mejor forma de prevenirla.

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