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El blog de las madres primerizas

El peso del bebé

por Covadonga Carrasco Agosto - 5 - 2009
Foto de la web: www.frioypesaje.com

Foto de la web: www.frioypesaje.com

Una de las preocupaciones más habituales de las mamás una vez que han dado a luz es la del peso de su bebe.

Cuando el pediatra les da la noticia de que su pequeño ha cogido peso, una sonrisa se dibuja en su rostro; sin embargo, si le dicen que el bebé aún está por debajo del peso normal, comienzan las preocupaciones y los quebraderos de cabeza.

Pero cada niño es un mundo y aunque hay que mantener un estricto control sobre su peso no es bueno obsesionarse. A continuación hablaremos sobre las características habituales que debe tener el niño con respecto a su peso.

Grandes variaciones en el peso

Hablar sobre el peso “normal” del recién nacido es complicado ya que existe una gran variedad que se encuentra entre lo que podemos considerar como normal: entre los 2,5 y los 4 kilos, el bebé estará perfecto. En el caso de que supere o no llegue a estas cifras lo normal es que requiera de cuidados específicos.

Lo habitual es que los recién nacidos pesen entre 3 y 3,5 kilos. Pero esto es una generalidad y no tiene porqué ser el peso exacto. Las niñas, por ejemplo, suelen pesar algo menos que los pequeños, aunque esto tampoco es una norma 100% fija.

Unos días después del nacimiento, el bebé pesara algo menos que en el momento del parto. Esto no es preocupante, ya que lo que indica es que el bebé ha expulsado líquidos y el meconio que tenía en su interior tras nacer. El pediatra se encargará de informar si la pérdida de peso es la normal o no.

Durante los primeros meses

En el periodo que abarca el primer semestre los bebés aumentan alrededor de 600 gramos al mes.

A partir de entonces los niños suelen aumentar unos 500 gramos al mes.

Lo ideal es que se comience a variar su dieta aproximadamente a los seis meses. La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda que el bebé solo se alimente con leche hasta el sexto mes, siempre y cuando su pediatra no diga lo contrario, por supuesto.

Sin duda los consejos del pediatra son a los que se debe hacer caso siempre, el será el que indique los pasos a seguir, el que conoce el momento en el que los niños deben comenzar a variar la alimentación del pequeño. Nunca se deben tomar decisiones con respecto a su nutrición sin consultarlo primero con el médico.

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¡Mi bebé está enfermo!

por Virginia González Julio - 27 - 2009
Mi bebé está enfermo, ¿qué hago?

Mi bebé está enfermo, ¿qué hago?

¿Qué pasa cuándo en los primeros días de vida compruebas que tu bebé tiene ciertos síntomas que hacen parecer que está enfermo? Obsérvalos bien porque algunos de ellos pueden ser simplemente indicios normales en el nacimiento del bebé.

En los primeros días es normal que os sintáis nerviosos y que cualquier cosa que le pase anormal al pequeño os alarme. Pero estad atentos, hay ciertos síntomas que no merecen una visita al pediatra.

Aquí vamos a hablaros de ellos, para que sepáis cuando son normales estos cambios y cuando no.

Regurgitaciones

Se trata de la expulsión por la boca de un poco de alimento. Pueden darse con frecuencia y de forma seguida. Se produce porque la entrada del estómago es débil todavía y no cierra del todo en los primeros días de vida del pequeño. Las contracciones gástricas una vez que el niño ha recibido el alimento puede volver al esófago y la boca.

Aunque parezca algo alarmante ver al niño con estos síntomas, no suelen ser graves, tan sólo puede llegar a sufrir algo de irritación por el continuo líquido.

Si las regurgitaciones son demasiado frecuentes lo mejor es que lo lleves al pediatra, para descartar posibles problemas.

Vómito

Una expulsión del contenido gástrico por boca y/o nariz. En este caso si son muy frecuentes si podemos decir que algo no marcha bien. Es parecido a las regurgitaciones, pero éste sí puede llegar a ser algo más grave.

Puede darse por intolerancia a la leche administrada o a la estenosis hipertrófica (la obstrucción del píloro, que se encarga de regular la salida del estómago). Este último llevará a que el bebé tenga continuamente hambre, debido a que cada toma que ingiere es expulsada a continuación.

Si esto sucede llevarlo al pediatra, pero si tan sólo se produce en algunas tomas y de forma moderada no hay que alarmarse, sólo dale de comer de nuevo antes de tiempo.

Hipo

Es una contracción espasmódica del diafragma fruto de la entrada de aire.

Ésta aparece a los pocos días de vida del niño y se produce porque las mamas todavía no tienen gran cantidad de leche, lo que al succionar hace que el bebé trague gran cantidad de aire. También porque el pequeño haya estado largo rato llorando.

No viene acompañada con dolor y suele ir desapareciendo gradualmente a partir de los dos meses de vida. Si quieres evitarlos, cógelo y tenlo en posición vertical para ayudarle a expulsar el aire.

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Mi bebé está gordito

por Covadonga Carrasco Julio - 11 - 2009
Captura de la web jokes.stevenwongblog.com

Captura de la web jokes.stevenwongblog.com

Es muy común escuchar a los amigos o la familia en las visitas que realizan a los recién nacidos o a los bebés de pocos meses la siguiente frase: ¡Uy que gordito está… que guapo!

Pues sí, efectivamente hay niños que alimentándose con leche materna son capaces de coger más peso que otros bebés que tienen un tiempo similar.

Esto no es algo extraño, ni tiene por qué ser un problema a la larga. Generalmente, este aumento de peso suele parar cuando el pequeño cumple un año. A partir de ese momento su crecimiento y aumento de peso es normal.

No a las dietas caseras

En el caso de que esto no se produzca, habrá que acudir al médico porque, aunque son pocos los casos, existe la posibilidad de que el niño tenga algún tipo de anormalidad endocrinológica.

En este tipo de casos no se debe someter al bebé a una dieta casera, ya que no deja de ser un niño que está en proceso de crecimiento y se le podría estar privando de alguna vitamina, nutriente o cualquier otra sustancia que pueda entorpecer su desarrollo.

Lo ideal es acudir a la consulta de un especialista en endocrinología para que sea él, el que valore el problema que pueda tener el bebé y por tanto ponerle la solución correcta.

Alimentación equilibrada

Lo que si se puede hacer es evitar que el niño adquiera costumbres malsanas en lo que a comida se refiere, sin privarle de los alimentos que de verdad necesita para crecer sano.

Este es el caso por ejemplo de las “chucherías”. Se debe intentar por todos los medios retrasar el consumo de este tipo de productos, ya que si el niño no los ha probado es bastante improbable que pueda pedirlos o que le llame la atención consumirlos. Estas golosinas son una de las principales causas de obesidad en niños, por lo que alejarlas de los pequeños es la mejor forma de evitar que aumenten de peso.

Cuando dejan de ser amamantados o de tomar el biberón y comienzan a tomar alimentos sólidos es necesario que los productos que tomen no lleven excesivos azúcares, de esta forma también tendremos la oportunidad de que su paladar no se acostumbre a las cosas dulces y será una buena forma de acostumbrarles a llevar una dieta equilibrada.

El problema del sobrepeso no es algo que deba obsesionar a los padres, ya que es muy probable que en poco tiempo el niño de un estirón y no coja peso de forma rápida.

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Las primeras papillas

por Covadonga Carrasco Julio - 10 - 2009
Captura de la web bibesypotitos.com

Captura de la web bibesypotitos.com

Es aproximadamente a los cuatro meses cuando el bebé puede comenzar a tomar alimentos sólidos, es el momento de incluir la papilla de frutas en su dieta, lo que supondrá una enorme contribución de vitaminas naturales y fibra a su alimentación.

Hasta ese momento dar de mamar a los bebés o hacer uso de la leche de sustitución es necesario para que se lleve a cabo la completa formación de su aparato digestivo, con nutrientes y elementos necesarios que sólo contiene este alimento.

Cambiar la alimentación del pequeño no es producto del capricho aleatorio de los padres, sino de las necesidades del niño que va evolucionando en su crecimiento dejando atrás su etapa de bebé. Si continuara con la misma alimentación eso supondría una disminución de los nutrientes que le resultan necesarios para crecer sano.

Necesidad de nuevos aportes nutricionales

Este cambio no es sencillo y requiere de tiempo. En primer lugar es necesario controlar y vigilar la posibilidad de que alguno de los alimentos que tome el niño le genere algún tipo de alergia o intolerancia. Su cuerpo necesita ir acostumbrándose poco a poco a este cambio y es probable que no siempre reaccione de forma positiva.

Para que la hora de la comida no se convierta en un auténtico sacrificio, es necesario que los padres lo afronten con tranquilidad para transmitírsela al pequeño. De lo contrario, si éste los encuentra nerviosos, su reacción ante el momento de tomar la papilla también puede resultar negativa.

Si se mantiene la alimentación exclusivamente a base de lecha el niño corre un importante riesgo de sufrir desnutrición, por eso es interesante ir alternando, al menos al principio, ambos tipos de alimento.

Lloros y pataletas

Lo normal es que el niño se coja enormes rabietas a la hora de comer, si la situación se hace insostenible será necesario acudir al especialista para que le recomiende algún producto que pueda abrirle el apetito y le ayude a pasar mejor el “trago” de la comida.

Si con los medicamentos recetados por el médico el niño no cambia de actitud y no hay nada que indique que los alimentos que está tomando le sienten mal, lo más probable es que sencillamente el niño no quiera comer y aunque resulte doloroso para los padres, si después de intentarlo en diversas ocasiones no lo consiguen habrá que abandonar la tarea. Cuando el niño tenga hambre no tendrá otro remedio que ceder ante los nuevos alimentos.

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