Durante nueve meses vamos creando ilusiones sobre el nacimiento del niño. Nos preguntamos cómo será, si llorará mucho, si se parecerá al papá o a la mamá y si tendremos dificultades con la lactancia. Tras el parto, la felicidad que nos embriaga hace que no pensemos en todo lo que vendrá y finalmente, cuando llegamos a casa empiezan las dudas.
Los primeros que deben conocer al bebé son sus papás
Tanto durante la internación como en los primeros días en casa es importante que el bebé no sea abrumado con visitas constantes. Los papás son los primeros que deben conocerse con el recién nacido, el desarrollo del vínculo entre padres e hijos empieza desde este momento. El niño necesitará su espacio para tomar el pecho, momentos de tranquilidad y mucho amor de sus padres. Debemos entender que acaba de pasar por una experiencia traumática como es el nacimiento.
Las visitas deben estar reguladas por un horario y no interrumpir los momentos de alimentación, el baño e intentar no perturbar el sueño del niño, al menos durante los primeros días de vida. El bebé puede padecer estrés si se lo expone a demasiado movimiento y agitación, repercutiendo en el sueño y en la lactancia.
Los quehaceres domésticos con un niño recién nacido
La forma en que nos reincorporemos a nuestra vida “normal” dependerá de nuestra forma de ser, de cómo se recupera el cuerpo luego del parto y del bebé. Muchos niños son absolutamente demandantes durante los primeros meses mientras que otros sólo lloran cuando tienen hambre o están sucios. Del mismo modo, no será igual la recuperación tras una cesárea que tras un parto normal.
Por eso, es importante respetar nuestros tiempos y los del niño. Durante el primer mes es esencial contar con ayuda para realizar las actividades normales dentro de casa. Luego, paulatinamente iremos encontrando nuestro ritmo. No debemos sobreexigir al cuerpo, ya que si lo hacemos, no podremos atender adecuadamente al recién nacido ni al resto de la casa.
La importancia de descansar
En la sociedad actual parece que el merecido descanso está mal visto. Se cree que una mujer que acaba de dar a luz debe aprovechar cada momento libre para atender al marido, a los hijos, para limpiar o para ponerse bonita para el hombre. Esta necesidad por vernos bien y hacer todo súper bien va en contra de nuestras necesidades. Durante los primeros meses del bebé (y particularmente durante el primero) es fundamental para mantener la salud tanto física como mental, descansar adecuadamente. Como el niño se despertará inevitablemente cada pocas horas incluso durante la noche, es esencial que la mujer no sólo duerma lo máximo posible en la noche, sin oque también haga siestas durante el día.
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